No sé cuántas veces habré contado la historia de casa de mi abuelo en EEUU. Una casa bastante tétrica vista ahora en el tiempo, pero para cuando era niña me parecía una casa más, pero con sus 'cosas'.
No olvidaré aquella ventana del baño por la que la luz luchaba por entrar, no era por estar sucia, era porque había algo más que impedía que su esplendor de verano pudiera pasar igual de espléndido a través del cristal.
Aquél salón con sillones oscuros en los que al menos en uno de ellos había alguien sentado ¡lo juro! Cada vez que tenía que pasar por ese salón podía sentir esa energía que se siente cuando sabes que alguien te observa muy de cerca.
La habitación de arriba, esa era la que más misterio podía guardar. En aquella cama bajo el ventanal, había una energía extraña que aún a día de hoy no podría definir. Y qué decir de la especie de 'trastero' que tenía esa habitación, con cajas, y sí, se manifestaron ante mis ojos con movimientos lentos y secos, como quien intenta mover un peso muy pesado.
Por si no tuvisteis la ocasión de verme, comparto el enlace de la entrevista en Cuarto Milenio, no pude más que sorprenderme cuando mostraron interés en mi historia, porque a decir verdad, pocas personas podrían creérselo, sólo aquellas con mente más abierta y personas que han tenido experiencias más que extrañas. En el minuto 30 comienza, aunque el tema del principio sobre una criatura de los océanos no tiene desperdicio 😐

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